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Proteína en los Pastos Tropicales

Tradicionalmente la proteína cruda (N x 6,25) ha sido el parámetro principal para medir la calidad de los forrajes tropicales. Los valores de proteína cruda han sido correlacionados consistentemente con medidas del contenido de energía disponible de los forrajes, tales como la digestibilidad de la materia seca y el contenido de fibra (Cowan y Lowe, 1998).

En el Cuadro I se puede observar que el pasto Kikuyo de las zonas de altura de Costa Rica presenta un valor promedio de 22,6% de proteína cruda, con niveles de 23,2 y 22,0 para las épocas lluviosa y seca, respectivamente. Estos valores son considerados altos para forrajes tropicales y reflejan la buena calidad del pasto Kikuyo que se produce en nuestro medio. La diferencia pequeña que existe en el contenido de este nutrimento entre las épocas climáticas sugiere que durante la época de verano el forraje no está sometido a estrés hídrico, lo cual se debe a que en las zonas de altura hay lluvias ocasionales durante el verano, o bien a que los productores recurren al riego durante esta época.

Cuadro I. Valor Nutricional de los Pastos del Trópico Húmedo de Costa Rica. Proteína Cruda ( % de la MS)1

Trópico Húmedo
Época Semiseca
Época Lluviosa
Promedio
Estrella africana (Cynodon nlemfuensis)
13.1
16.4
14.8
San Juan2(Setaria anceps)
15.3
11.8
13.6
Brachiaria ruzi2 (Brachiaria ruziziensis)
13.5
11.2
12.4
King Grass3 (Pennisetum purpureum) (pasto de corte)
8.4
9.6
9.0
Zonas Altas
 
Kikuyo4 (Pennisetum clandestinun)
22.0
23.2
22.6
  1. Promedio de 24 muestras por estación.
  2. De 21 a 25 días de rebrote.
  3. Pre floración .
  4. Promedio de 40 muestras por estación235 a 45 días de rebrote.

En estudios realizados en el Centro de Investigaciones en Nutrición Animal de la Universidad de Costa Rica (Cuadro II), se ha encontrado que la proteína cruda de este forraje en promedio está constituida por 34% de nitrógeno no proteico (amonio, nitratos, aminoácidos y péptidos), el cual es soluble y de rápida disponibilidad en el rumen, requiriéndose de la incorporación de fuentes de energía de rápida fermentación en la dieta; tales como la melaza; para que los microorganismos del rumen puedan utilizar adecuadamente esta fracción proteica y así producir proteína microbial, la cual es la forma de proteína más barata que se le puede dar a un animal rumiante. En la sección siguiente se explica la relación que debe existir entre la proteína degradable y los carbohidratos no fibrosos, para optimizar el crecimiento de la micropoblación ruminal y la síntesis de proteína microbial, la cual a su vez es de muy buena calidad.

Cuadro II. Fraccionamiento de la Proteína Cruda del Pasto Kikuyo (Pennisetum clandestinum) en las Zonas Altas de Costa Rica (% de la PC)1

Fracción Proteica
Época Semiseca
Época Lluviosa
Promedio
Nitrógeno no proteico
35.2
33.3
34.3
Proteína soluble
4.6
0.0
2.3
Proteína Insoluble Aprovechable
41.0
43.6
42.3
Proteína Insoluble No Aprovechable
19.3
24.9
22.1

1. Promedio de 40 muestras por estación 235 a 45 días de rebrote.

La fracción de proteína insoluble disponible del pasto Kikuyo representa un 42% de la proteína total y la no disponible un 22%. Una parte de la proteína insoluble disponible es sobrepasante y digerida a nivel intestinal, en donde aporta aminoácidos para la síntesis láctea. Según Combs (1998) las gramíneas forrajeras contienen entre 24 y 29% de la proteína total en forma de proteína sobrepasante, por lo que teóricamente para satisfacer las necesidades de 35 a 38% de esta fracción proteica de las vacas en inicio de lactancia, se requiere que el alimento balanceado para estos animales contenga cantidades altas de proteína de sobrepaso. Sin embargo, en diferentes investigaciones realizadas se ha visto que la respuesta en la producción de leche a la suplementación con proteína sobrepasante, no siempre ha apoyado la hipótesis de que los forrajes suculentos son deficientes en esta fracción proteica. Así, en estudios realizadas por Hongerholt et al. (1993) se ha encontrado una respuesta positiva a la suplementación con fuentes de proteína sobrepasante, mientras que en otros estudios no ha habido respuesta favorable a dicha suplementación (Jones-Endsley et al., 1997). En general, en las investigaciones en que ha habido una respuesta positiva a la suplementación con proteína sobrepasante, la producción de las vacas ha sido mayor a 20 kg de leche por día y las dietas han sido balanceadas correctamente por su contenido de energía. Ésta es una área de la nutrición del ganado lechero que requiere de mayor investigación en los países tropicales.

Los pastos Estrella africana, San Juan y Brachiaria ruzi en el trópico húmedo de Costa Rica presentan valores promedio de 14.8, 13.6 y 12.4, respectivamente. El pasto Estrella africana presentó el valor mayor durante la época lluviosa y los pastos San Juan y Brachiaria ruzi durante la época semiseca. Este efecto se puede deber al manejo diferente que reciben estos forrajes. El pasto King Grass tuvo un valor medio de 9.0%.

Con base en el contenido promedio de proteína cruda del pasto Kikuyo (22,6%), una vaca que sólo consume forraje puede producir alrededor de 20 kg de leche con 4% de grasa por día. Sin embargo, estos niveles de producción no son posibles a base de sólo forraje, ya que la energía de los mismos frecuentemente es el nutrimento más limitante para la producción de leche. Con base en los otros pastos de piso la producción esperada sería de unos 10 a 13 kg.

Si se asume una buena disponibilidad de forraje y consumo de materia seca, los animales que pastorean pasto Kikuyo deben suplementarse con alimentos balanceados que contengan 14% de proteína cruda, si la producción promedio del hato es inferior a 30 kg de leche por día. Si la producción es superior a 30 kg el alimento balanceado debe contener 16% de proteína cruda. Para los otros forrajes de piso, alimentos balanceados con 14% de proteína cruda son apropiados cuando la producción promedio del hato es inferior a 20 kg, si ésta es superior a dicho promedio, el nivel de este nutrimento debe incrementarse a 16%. Los animales que se encuentran en inicio de lactancia se pueden beneficiar con la suplementación de alimentos balanceados con niveles mayores de proteína.

Es importante considerar que la dieta total debe balancearse de tal modo que no haya excesos de proteína cruda, ya que por cada 100 g de este nutrimento en exceso, el animal requiere 0,25 Mcal de ENL para excretarlos (Weiss, 2000c).

 



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